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sábado, 3 de diciembre de 2016

Bulgari y Roma

En pocas palabras: Una inigualabe ocasión de apreciar en vivo las brillantes joyas de Bulgari y conocer detalles sobre las obras arquitectónicas que las han inspirado. Una exposición a no perderse.
Organizadores: Museo Thyssen con la colaboración de Bulgari Roma
Descripción:  La exposición consiste en un recorrido único y excepcional por la obra de Bulgari. Comenzamos con una presentación en la que se nos recuerdan las características básicas de la estética de su joyería: estilo italiano alegre y llamativo, utilización del platino y diamantes y preferencia por el oro amarillo. A continuación, se nos explica también con paneles explicativos (que en esta ocasión son además visuales, y con fotografías que van cambiando lo cual resulta moderno) que la marca fue fundada por Sotirio, nacido en Epiro en 1857 y se incluyen fotografías de sus primeras tiendas en la Via Condotti de Roma tanto en su apertura como hoy en día. Especialmente interesante es el panel en el que se nos explica la creación del logotipo de la marca, isnpirado en las letras de las columnas romanas y la creación del famoso reloj Bulgari con la inscripción Bulgari Roma grabada en el bisel. A partir de ahí, se suceden maravillosas fotografías de artistas famosas como Nicole Kidman o Elizabeth Taylor luciendo joyas de Bulgari; bocetos de Bulgari para algunas de sus más sublimes piezas; cuadros e imágenes que reproducen lugares de Roma, basas de columnas, capiteles, el Coliseo, y un sinfín de obras arquitectónicas y plantas que han inspirado las diversas colecciones de Bulgari. Junto a estas representaciones, vitrinas donde lucen con brillo las impresionantes piezas de alta joyería de la marca que no pueden dejar indiferentes por su esplendor, por la finura de sus cabujones y sus engarces, por el diseño, por la elección de piedras preciosas. Por ejemplo, vemos retomado el motivo emblemático de la serpiente, y el mito de Hércules, en unos relojes o los volúmenes redondeados del Coliseo en unos anillos de oro, los casetones del Panteón romano en unos espectaculares collares. Todos los accesorios merecen que uno se detenga ante ellos durante varios minutos. La selección incluye joyería pero también otros accesorios neohelénicos. Los adoquines de la Via Appia se convierten en collares de colorido vivo y exuberante. La visión de esta exposición es una ocasión irrepetible y única. No dejéis de ir a verla. A mitad de recorrido, han incluido una instalación preciosa que te sumerge en una vista preciosa de Roma del atardecer al amanecer con unos bancos en los que poder sentarse.
Lo mejor: ¿Cuál elegir?
 Comentario:Aún me brillan los ojos. La exposición me ha parecido muy interesante. No solo ofrece al visitante la oportunidad de poder contemplar las joyas de Bulgari sino que introduce al espectador en lo que hay detrás de la joyería: la inspiración en el mundo de la arquitectura romana. En este sentido, la muestra incluye bocetos, cuadros, plantas de edificios, y esto da perfecta cuenta de cómo se llega a la joya que luego podemos contemplar en las vitrinas. Más allá de que el comentario más repetido entre las personas que estaban visitando la exposición fuera "no me gusta" o "eso no es ponible", es muy importante saber distinguir de lo a uno le gusta o no le gusta de lo que es artísticamente un trabajo impecable, refinado, e interesante en definitiva como obra de arte digna de ser expuesta en un Museo y todo cuanto se expone en esta exposición sin duda alguna lo es. Personalmente, desconocía por completo el trabajo de Bulgari y lo que había detrás de sus obras de joyería o relojería. He aprendido muchísimas cosas que harán que jamás vuelva a pasar por delante de sus escaparates sin detenerme frente a ellos y pensar ¿en qué obra se habrán inspirado? Si, como yo, hay otras personas, a estas especialmente les encantará esta exposición en la que, además, permiten hacer fotografías.

Puntuación: Matrícula de Honor
Datos prácticos: "Bulgari y Roma". Museo Thyssen. Del 30 de noviembre 2016 al 26 de febrero de 2017. Entrada 12 Euros. Horario M-D 10h a 19h. Sábados hasta las 21h.

Renoir: Intimidad

En pocas palabras: La propuesta del Museo Thyssen para este otoño-invierno es la exposición titulada "Renoir: Intimidad", que se ha organizado con ocasión del aniversario de los 25 años del Museo.
Organizadores:  Museo Thyssen-Bornemisza con el mecenazgo de Japan Tobacco International.Comisariada por Guillermo Solana, director artístico del Museo.
Descripción: El recorrido presenta seis espacios. En la introducción, comenzamos con el único panel explicativo que está expuesto y que nos explica que si bien Renoir se asocia a espacios públicos y abiertos, también tiene cuadros intimistas. Las dos primeras salas se titulan "Impresionismo: lo público y lo privado". En ellas nos encontramos con mucha gente agolpada y, a través de sus cabezas y cuerpos podemos distinguir, si tenemos un poco de suerte, unos estupendos lienzos del artista. En primer lugar, retratos: retrado de Jean Samary, retrato de Madame X, retratos de la Mujer de Monet (procedentes de Lisboa y París) y de Monet leyendo. En estas dos salas se encuentran también el elegantísimo "Después del almuerzo" y la "Mujer al piano" procedente de Chicago. Solo en estas dos primeras salas, llama la atención el origen tan dispar de las numerosas obras expuestas que proceden de sitios tan remotos como Chicago, Los Angeles, Portland, Saint Louis o Moscú y también de Lisboa, Dublin, Frankfurt y numerosas colecciones particulares. En la segunda sala de este espacio no os perdáis el estudio para el Moulin de la Gallete procedente de Copenhague y datado en 1875-76. El segundo espacio se titula "Retratos de engargo" y en él encontramos retratos de la familia Durand-Ruel, todos procedentes de colecciones particulares de la familia por lo que suponen la ocasión única de apreciarlos en vivo. En la continuación de la sala, se abre el espacio titulado "Placeres cotidianos" donde se contemplan cuadros intimistas sobre la mujer como "Mujer tocando la guitarra" o "Jóvenes leyendo" o "Jóvenes leyendo un álbum". Destaca el craquelado del cabello de la "Niña con fusta" procedente de San Petersburgo y "La maceta verde", un cuadro maravilloso procedente de Toledo. En el siguiente espacio titulado "Paisajes del norte y del sur" nos encontramos con los paisajes pintados por Renoir como el "Paisaje de la Roche Guyon" de 1887 procedente de México y "El estanque". También han incluido "Figuras en la playa" que procede del Metropolitan de Nueva York. La siguiente sala se titula "La familia y su entorno" e incluye diversos lienzos de Alice Renoir, de Edmond Renoir junior, etc. Terminamos el recorrido con la sala "Bañistas" donde se exponen lienzos de desnudos repletos de sensualidad como "Desnudo de espaldas" procedente de Tel Aviv y "Mujer atándose el zapato" o "Bañista arreglándose el pelo".
Lo mejor: "Mujer al piano" datado en 1875-76 procedente de Chicago. 
Comentario: En primer lugar, destacar la ausencia de información. No hay ningún panel explicativo durante el recorrido y la información contenida en el primer panel es prosaica y no aporta nada salvo que desconozcas lo que significa la palabra "intimidad". En segundo lugar, me parece importante resaltar que el Museo ya no sabe dónde poner los folletos de sus exposiciones para que la gente no los coja: ahora están en un muro, bien apartado de la cola y tienes que dar unos seis pasos para cogerlos al vuelo antes de entrar a pesar de que haya muchísima gente detrás de ti empujando con su entrada en la mano. Estos dos hechos hacen que la organización de la exposición se desluzca. Bien, todos podemos apreciar cuadros de Renoir sin necesidad de conocer detalles técnicos pero lo interesante de una exposición es precisamente aprender esos detalles. El hecho de que cada vez lo pongan más difícil para ahorrarse el dinero, a pesar de que hayan subido el precio de la entrada, desluce el resultado final. Dicho esto, que va en la línea de comentarios anteriores sobre exposiciones organizadas por el Thyssen, al menos en esta la exposición sí va de Renoir (cosa que no sucedió con otras exposiciones supuestamente monográficas que se quedaron en nada). En esta exposición se presentan exclusivamente obras del pintor (75, para ser exactos). Esto obviamente va en consonancia con el título de la exposición, contra todo pronóstico. En relación con la selección, mencionar que se trata de los lienzos más intimistas de Renoir, con esa luz que los caracteriza, su pincelada pastosa y traslúcida, tan personal y distinguible, sus colores violáceos y su sensualidad características que aportan una sensación de suavidad al recorrido que acompaña hasta el final. De hecho, el último tramo del recorrido consiste en un espacio titulado "Un hermoso jardín abandonado". Se trata de una habitación pequeña y oscura en la que podemos escuchar ruidos de jardín, y oler en unos tubos olores de flores y jardines así como pasar la yema de los dedos por la superficie de un cuadro de Renoir en relieve. Todo ello tiene como objetivo despertar nuestros sentidos y acercarnos a la obra de arte de otro modo así como acercar el arte visual a personas con sensorialidad reducida, una apuesta que debería ir a más.
Puntuación: Notable.
Datos prácticos: "Renoir: Intimidad". Museo Thyssen. Del 18 de octubre 2016 al 22 de enero 2017. Entrada 12 euros (más la audioguía que cuesta y sin la cual no te enterarás de nada ya que no hay ni un solo panel explicativo). Horario: L-D 10h-19h y Sábados hasta las 21h.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Hitchcock, más allá del suspense

Instalación "iconos"

Réplicas de vestuario
 En pocas palabras: Una sabrosa exposición para fans de las películas de Hitchcock y algunos curiosos con abundantes instalaciones que nos sumergen de inmediato en el ambiente de suspense de sus películas.
Organizadores: Fundación Telefónica. Comisario: Pablo Llorca.
Descripción:  El recorrido está dividido en 11 espacios (numerados para no perderse) que recogen diversos elementos de la filmografía del director. Se trata de elementos de fácil reconocimiento para la mayoría del público como el dedicado a los "iconos" que recoge algunas de las imágenes en gros plan más populares de sus películas como el famoso ojo con pestaña, la navaja, la soga, y otros elementos recurrentes en sus films y que se han convertido en imágenes iconográficas del director. Otro espacio es el dedicado a las mujeres, pero se queda en una sucesión de las diversas actrices convertidas gracias a él en iconos del cine. El recorrido no obstante pretende seguir un orden cronológico según el orden de sus películas. A cada una le corresponde una instalación, a veces varias. Estas instalaciones son la base del recorrido. Algunas incluyen diversos momentos de las películas como la mítica escena de introducción a Manderley en "Rebeca", por ejemplo.
Lo mejor: La instalación dedicada a la célebre escena de la ducha de "Psicosis" incluye una proyección de dicha escena sin música (como estaba inicialmente pensada) y con la música de Bernard Herrmann. Esta proyección da una idea de lo importante que es la música en las escenas de suspense (y no solo en las películas de Hitchock sino en el cine en general); además, sumerge al espectador directamente en la frialdad de la escena ya que las paredes de la instalación están recubiertas -con acierto- de falsos azulejos blancos y, tras nuestras espaldas, hay una especie de cortina de ducha. Todo escalofriante y a la vez instructivo pues el objetivo de esta instalación es entender la importancia que tuvo la sucesión de sonidos agudos de violines en la representación de una de las escenas más míticas de la filmografía de Hitchock, cosa que se consigue con sobresaliente ingenio.
Cartel de Psicosis (Biblioteca Nacional de España)

Comentario:Sin perjuicio de que la exposición se queda en cosas algo superficiales sin adentrarse mucho en temas que se podrían tratar sobre el director (como su misoginia, u otros aspectos más polémicos de su vida, su personalidad o sus obras), la exposición logra no obstante gracias a sus interesantes instalaciones brindarnos la oportunidad de hacer un agradable paseo por sus películas. La posibilidad de apreciar los storyboards merece sin duda el desplazamiento. Una pena que el vestuario de Grace Kelly expuesto se quede en una réplica del vestido original, pero aún así hay otras piezas interesantes. Por ejemplo diversos carteles originales de películas que proceden de los archivos de nuestra Biblioteca Nacional y que están expuestos. También hay algunas revistas en las que participó Hitchcock dirigiendo una especie de fotonovela y fotografías originales de Hitchcock con Truffaut y Dalí, entre otras personalidades de su tiempo. Es decir, obviando las instalaciones también hay material de fondo, pero lo que predominan son las instalaciones. Algunas de ellas incluyen sabrosos documentales, como un documental corto en el que se nos explica cómo se rodaron con planos superpuestos las escenas de los pájaros en la película del mismo nombre u otro documental (algo más largo) que consiste en una entrevista realizada al director donde se le permite que explique diversos aspectos de cómo rodó ciertas escenas en sus diversas películas. En definitiva, hay instalaciones, sí, pero también hay buen material de fondo lo que hace que la exposición quede algo más completa. aunque se hubiera podido ir mucho más lejos teniendo en cuenta la complejidad de su personalidad, y también la de sus películas.
Puntuación: Notable.
Datos prácticos: Hithcock, más allá del suspense. Fundación Telefónica. Del 5 de octubre 2016 al 5 de febrero 2017. Entrada gratuita.

domingo, 30 de octubre de 2016

El arte de Clara Peeters: una historia en imágenes

En pocas palabras: Esta exposición es una muestra muy sabrosa que pone de relieve la figura de una artista poco conocida llamada Clara Peeters: la primera mujer pintora a la que el Museo del Prado dedica una exposición monográfica ¡en 200 años! A los habituales del Museo del Prado nos sonaba su nombre, porque algunos de sus cuadros estaban expuestos en la colección permanente (desafortunadamente, a tanta altura que era imposible apreciarlos bien) pero desconocíamos a la pintora y esta exposición es todo un acierto al darle mayor visibilidad además de ofrecer al visitante la posibilidad de apreciar sus obras junto con otras de procedencia diversa. 
Organizadores: Museo del Prado en coordinación con el Museo de Bellas Artes de Amberes. Comisario Alejandro Vergara.
Descripción: La exposición incluye 15 de los 40 cuadros conocidos y/o atribuidos a la pintora Clara Peeters, originaria de Amberes. Aunque de ella se conocen pocos datos, se sabe que nació alrededor de 1588-90 y parece que desarrolló su actividad pictórica entre 1607 y 1621. La muestra está compuesta por un recorrido sencillo integrado en una única sala en la que se exponen los 15 bodegones que se han podido reunir de la artista y que estaban diseminados en distintos países y colecciones, oficiales y particulares. Comenzamos con espléndidos bodegones como el Bodegón con quesos, almendras y panecillos donde podemos empezar a familiarizarnos con algunos elementos recurrentes de su iconografía como, por ejemplo: el cuchillo de plata en primer plano en cuyo mango la pintora ha escrito su nombre; el plato en azul ultramar de porcelana china de kraak con las lascas de mantequilla; y, como no, su mayor seña de identidad, un autorretrato en miniatura en el reflejo de la tapa de la jarra. Esto es quizás lo más fascinante de la pintura de Clara Peeters: al representarse a sí misma como artista en sus bodegones, está afirmando su posición de mujer y pintora en una sociedad en la que la pintura estaba casi siempre dominada por los hombres. Le siguen otros cuadros igual de fascinantes como Bodegón con dulces, granada, copa dorada y porcelana, procedente de una colección particular, del que destaca la exquisita copa dorada cuyo motivo se repite en varios de sus cuadros y que se atribuye al hecho de que probablemente le pertenecía a la artista y que ella reutilizaba el motivo, siempre en diversas posiciones, en sus cuadros. También destaca en este cuadro el dulce en forma de P, P de Peeters, obviamente, que funciona como otra reivindicación de su condición de autora del cuadro. En otro de estos bodegones, Bodegón con flores, copas doradas, monedas y conchas, aparecen hasta seis autorretratos en los reflejos de la copa dorada. La exposición incluye, a modo ilustrativo, un cuadro titulado "Alegoría del gusto" pintado por Rubens y Brueghel el Viejo. Y si se quiere aprovechar un poco más el precio de la entrada -que es obligatoriamente conjunta para la exposición y para la colección permanente-, se puede volver a visitar las salas en las que están expuestos otros bodegones ya que muchos de ellos son coetáneos de los de Clara Peeters (en la primera planta, hay una salita dedicada a bodegones pero en general se pueden apreciar por toda la colección permanente del Museo).
Lo mejor: El bodegón Mesa con mantel, salero, taza dorada, pastel, jarra, plato de porcelana con aceitunas y aves asadas en el que diseño de la empanada contrasta con la retícula del cuadro aportando belleza y elegancia a la composición. Pertenece a la colección del Prado pero ahora se puede apreciar mejor al estar situado a la altura de la vista.
Comentario: Resulta todo un acierto que el Museo del Prado haya decidido, por fin y en colaboración con el Museo de Bellas Artes de Amberes, darle visibilidad a esta mujer artista que sin duda merece todos los elogios. Entre sus logros - además del que hemos mencionado sobre su capacidad de reivindicar su condición de mujer artista en autorretratos en miniatura incluidos dentro de su obra- se encuentra el haber sido la autora del primer bodegón conocido que incluye la figura de un pescado, alimento muy popular en el siglo XVII (Bodegón con pescados, vela, alcachofas, cangrejos y gambas). Además, aunque se sepa poco de ella, resulta notable que el Museo se haya esforzado en hacer una investigación sobre su figura, un estudio sobre ella y sobre lo que se sabe y lo que no quedando como conclusión de este trabajo no sólo la exposición sino también su catálogo y las diferentes conferencias que le van a dedicar con ocasión de la exposición. Un pequeño gran trabajo que la artista se merecía para no ser olvidada y no pasar desapercibida en las próximas visitas que se hagan a la colección permanente del Prado.

Finalmente no quiero dejar de mencionar que Clara Peeters no es la única mujer artista cuyas obras posee el Museo del Prado. En este sentido, sería deseable que el Prado viera esta exposición dedicada a una mujer artista como un primer paso y que se decidiera a desenpolvar y restaurar los otros cuadros de mujeres artistas que guarda en sus sótanos y que no han sido expuestos al público en siglos. Desde hace varios años, se está haciendo un esfuerzo por darle visibilidad a las mujeres artistas con exposiciones diversas en museos y fundaciones;  y el Prado como primera pinacoteca de España no debería quedarse atrás. Celebremos pues que en este caso se haya decidido a dar el primer paso, y deseemos que se trata del primero de muchos más.
Puntuación: Sobresaliente.
Datos prácticos: El arte de Clara Peeters, Museo del Prado, del 25/10/2016 al 19/02/2017. Horario L-S 10h-20h, D-F 10h-19h. Lamentablemente, la entrada es algo cara porque tiene que ser conjunta para la colección permanente y la temporal, 15 euros.

domingo, 23 de octubre de 2016

Los Fauves: la pasión por el color

En pocas palabras: La como siempre excelente Fundación Mapfre nos regala la vista con esta espléndida exposición sobre el fauvismo. ¿Qué mejor plan para estos días de lluvia que adentrarnos en un mundo de color, de expresión de emociones, de placer visual en todos los sentidos?
Organizadores: Fundación Mapfre, comisariada por Maria Teresa Ocaña. 
Descripción: Comenzamos el recorrido, como siempre, con una joyita titulada "Les oeufs rouges" de Henri Manguin (1903) cuyo rojo espectacular se me ha quedado grabado en la retina. La exposición está ordenada cronológicamente, un acierto para un movimiento tan singular como el fauvismo. La sala primera se titula "El fauvismo antes del fauvismo" y nos muestra obras de Matisse, Jean Puy, y Manguin cuando estaban en el taller de Moreau. Continuamos con la sala "Los fauves se retratan" que incluye interesantísimos retratos cruzados: de Derain por Matisse y de Matisse por Derain, por ejemplo. La siguiente sala se titula "Acróbatas de la luz" e incluye diversas obrras como las acuarelas de Matisse realizadas en Colliure (c. 1905) y las de Dufy como "Les Martigues" (1903). También se exponen cuadros que llevan la huella del divisionismo de Signac como "Figure à l'ombrelle" de Matisse (1905). La última parte de la primera sala es de una sensibilidad y exquisitez absolutas con una selección de desnudos femeninos: "Jeanne en chemise" de Manguin (1905) con un juego de líneas horizontales y diagonales, y su homólogo en tinta chica sobre papel. Una vez en la segunda planta, primero contemplanos obras de Charles Camoin como "La fille endormie" (1905) y la "Flânerie sous les pins" de Jean Puy (1906), para pasar a la sala "La fiereza del color" que abre pisando fuerte con el famoso "Big Ben" de Londres pintado por Derain. Pero no se queda ahí: desfilan ante nuestros ojos obras como "Les voiles rouges" (1906) de Derain, con violentos contrastes de color. De esta sala me gustaría destacar unas obras espectaculares de Marquet, los sublimes "Quai Saint Michel sous la neige" (1908-09) con una nube de humo de ferrocaril que envuelve la escena de bruma y restringe la paleta a blancos, pardos y grises. Contrastan con ello, las obras de Vlaminck, de violenta intesidad con sus vistas del Sena como "La vallée de la Seine à Carrière" (1906). En la siguiente sala circular se presentan acuarelas de Dufy, Rouault, Frisz, y tintas chinas de Marquet. Pasamos a una gran sala que nos permite apreciar de forma contrastada tres artistas: Frisz, Dufy y Braque. De Frisz, aprendemos sobre su preocupación por el modelado, la modulación de los tonos y la utilización de una paleta saturada de colores cambiantes mientras contemplamos "Le port d'Anvers" (1906), entre otras. Además, la sala muestra su evolución hacia formas más sinuosas como "Paysage de La Ciotat". De Dufy, apreciamos la forma tan personal que tiene de distribuir el espacio en planos estructuados por arabescos que se entrecruzan en composiciones ricas como "Jeanne dans les fleurs" (1907). Y de Braque, podemos apreciar la forma de construir el espacio a través del color como en "L'Estaque" (1906). Terminamos el recorrido con "Los senderos se bifurcan". Cézanne muere en 1906 y los artistas vuelven al orden, a la estructura, al rechazo del color en pos del dibujo y la forma, en homenaje al gran maestro. En esta sala, podemos contemplar la evolución artística de los fauvistas a partir de 1906. Los desnudos de Matisse, Manguin y Braque, unos junto a otros para poder compararlos; destacan las "baigneuses" de Derain y Frisz (que recrea la Arcadia idílica por influencia de Cézanne). Dentro de esta sala, se abre un anexo con jarrones de cerámica fauvista (vases fauves) espectaculares como los de Derain, Matisse, Vlaminck que todos ellos crearon a iniciativa de Vollard. Continuamos con obras muy interesantes como el retrato de "Marguerite" hecho por Matisse de su hija y que Picasso le pidió a éste porque le gustaba mucho. Terminamos la exposición con "Femme nue blonde" de van Dongen y cuadros que prefiguran el cubismo como"Usine à l'Estaque" de Dufy con sus figuras geométricas.
Lo mejor: Todo, absolutamente todo, pero voy a citar a dos solo para que os fijéis en ellos porque son sublimes: "Les oeufs rouges" de Manguin y "Quai Saint Michel sous la neige" de Marquet. 
Comentario: Todo perfecto y más que perfecto, excelente, como siempre. En manos de cualquier otro museo o fundación la exposición habría acabado titulándose "Matisse y sus amigos" o algo por el estilo. Afortunadamente para nosotros, la Fundación Mapfre sabe perfectamente lo que hace y, además, lo hace muy bien. Aquí nos muestran una gran y variada selección de artistas auténticamente fauvistas (pues algunos autores no consideran a Matisse como un verdadero fauvista). En la muestra, se nos deleita con la pintura de Matisse, sí, pero también y sobre todo de Derain y Vlaminck. También se incluyen piezas absolutamente deliciosas de Camoin, Manguin, Frisz, Dufy, Braque, etc. Muchas (muchísimas) de estas obras se han rescatado de colecciones particulares, por lo que la exposición es la ocasión única e irrepetible de poder apreciarlas en su conjunto, compararlas y verlas al fin reunidas. Por ejemplo, la exposición permite comparar la intesidad del color, el caos y el desorden de "L'Estacada du Casino à Sainte Adresse" de Dufy (1906) procedente del Museo de Arte de Milwaukee con la estabilidad compositiva de "La jetée de Sainte Adresse" de Marquet (1906) de una colección particular. La muestra es completa, da una visión de lo que supuso el fauvismo en la historia del arte, de la importancia y brevedad que tuvo este movimiento, de los componentes que lo formaron y de cómo se conocieron, del tiempo y lugar que compartieron y en el que desarrollaron sus obras, de sus continuos contactos. La perspectiva cronológica con que se ha organizado la exposición también resulta todo un acierto. Finalmente, han vuelto a añadir paneles explicativos lo que es de agradecer pues tienen muchas cosas interesantes que contar y creo que es por eso que la Fundación Mapfre siempre destacará del resto.
Puntuación: Matrícula de honor.
Datos prácticos: "Los Fauves: la pasión por el color". Del 22 de octubre 2016 al 29 de enero 2017. L 14h-20h. M-D 10h-20h. D-F 11h-19h. Precio 3 Euros.
NOTA: Los sábados por la mañana, a primera hora, la visita se puede ver interrumpida por la visita guiada para niños y esto  rompe el silencio y resulta bastante molesto. Añadir también que desafortunadamente para los amantes de los buenos libros de arte, la magnífica librería de la Fundación se ha cerrado y ahora se ha convertido en un expositorio de productos de marketing (han retirado casi todos los fondos bibliográficos que solían tener). Así que ahora habrá que ir a la Librería Central del Museo Reina Sofía a comprar esas joyitas que antes encontrábamos con facilidad en el Paseo de Recoletos. Una lástima... 

Los pilares de Europa: la Edad Media en el British Museum

En pocas palabras:  La propuesta que se puede ver este otoño/invierno en el CaixaForum de Madrid es esta decepcionante exposición titulada "Los pilares de Europa: la Edad Media en el British Museum" que no cumple, ni por asomo, los numerosos objetivos que promete en su nota de prensa y que comentaremos. Sin duda se trata de la exposición más absurda que se haya podido ver en Madrid en los últimos años. Un auténtico sinsentido.
Organizadores:  En el año 2015, la Fundación Bancaria La Caixa y el British Museum firmaron un acuerdo de colaboración. Esta es la primera exposición fruto de ese acuerdo. El acuerdo es interesante y tiene potencial. Esperemos que las próximas propuestas que surjan sean más atinadas en cuanto a la selección de las piezas, el tema de la exposición y, sobre todo, la sustancia y profundidad del estudio que se lleve a cabo. 
Descripción: Voy a empezar por reproducir, literalmente, lo que oí de un caballero que, como yo, visitaba ayer la exposición y soltó un "¡Aquí no hay  más que gilipolleces!" que le salió del alma y que reproduzco porque creo que resume bastante bien lo que se expone: un conjunto de tonterías varias procedentes de los fondos más subterráneos de un gran y prestigioso museo como es el British Museum.

Empezamos la muestra con una instalación videográfica que promete ser apasionante pero que se queda en una sucesión de imágenes del tipo "El legado de las universidades" seguido de fotografías de universidades como Oxford o Salamanca, que se construyeron durante la Edad Media. El resto de imágenes es igual de prosaico.
Pasamos al resto de los espacios cuyos títulos preludian el nivel infantil con el que se ha diseñado toda la exposición: la familia real; el caballero; el ocio; la moda; los romances cortesanos; la iglesia medieval, etc. (os ahorro el resto que aún me da vergüenza ajena). Daba la impresión de que la exposición estaba dirigida a un público infantil con nivel cultural de primaria pero eso no estaba indicado en ningún sitio (si ese era el objetivo de la muestra, habérnoslo dicho de antemano). A principios del recorrido, nos topamos con una pomposa instalación de un mapa histórico. Éste se contentaba con ponernos la sucesión de reinos en la Europa de la Edad Media, algo propio de los libros de la E.S.O pero que no aporta nada nuevo al público en general y mucho menos al que está de algún modo interesado en la Edad Media. Habría estado mejor que pusieran la sucesión de reinos en letras grandes para los niños y los despistados que ignoran que hubo visigodos en la Península ibérica y francos en Fancia y que hubieran añadido algunos datos más significativos para los que teníamos más de 12 años y no recordábamos esos datitos.
Y entre las piezas ¿qué había? Pues anillos papales, más anillos como el del Conde de Warwick (siglo XV), y muchas muchas matrices para sellos de reyes (Enrique VI, Ricardo III, etc.). También monedas: de Pedro el Cruel, de Carlos II, etc. Durante el muy intelectual recorrido, aprendemos cosas importantísimas como que los botones se usan a partir sel siglo XIII y la baraja francesa/inglesa desde el siglo XV, todo ello acompañado de botones y naipes medievales. 
No quiero dejar de comentar que había placas informativas sobre las piezas -menos mal- pero los datos que aportaban incluían frases evasivas sobre los usos de las mismas como: "probablemente significa", "es posible que"; para concluir que no se ha estudiado más el uso de la pieza ni se ha aprovechado el motivo de la exposición para hacer este estudio interpretativo sobre su uso y significado. Por otra parte, las placas informativas no citaban la procedencia exacta de la pieza sino que contenían una simple mención del origen como "Francia" o "Inglaterra" (damos por hecho que todo procedía del British Museum, salvo cuando se indicaba el nombre de otro Museo pero es una asunción nuestra que no pudimos corroborar in situ). Otras veces, parecía que querían destacar algunas piezas aprovechando la moda de las series medievales como los Tudor con piezas como una placa diminuta con el símbolo de la rosa roja y blanca de los Tudor en el siglo XV (no había lupa para permitir apreciar el símbolo de la rosa pero supongo que hay que creerse lo que ponen en las placas informativas).  
Lo mejor: Nunca pongo lo peor, pero aquí lo haré porque me divertí buscando, entre todas las piezas, qué era lo más absurdo. Y lo más ridículo diría yo que se disputa entre el silbato para halcón y la cucharilla para limpiarse los oídos. Os adjunto foto del segundo. Habría hecho más fotos de objetos absurdos, pero prefiero ahorrarle a la Fundación La Caixa el ridículo.
Cucharilla para limpiarse los oídos

Frontal del Altar Ferrera con tetramorfos


Por desgracia para una exposición que incluye el nombre del distinguido British Museum en su título, las mejores piezas no procedían del British Museum sino de Museos españoles, citaré por ejemplo: el políptico de Santa Clara de Asis y la figura de Cristo Juez de piedra (siglo XIII)  ambas  del Museo Frederic Marés de Barcelona, y el Frontal del Altar Ferrera con el tetramorfos (siglo XIII) del Museo de Arte Nacional de Cataluña. Y para que no digan que soy malvada, he elegido entre el resto de piezas -que, asumo, procedían del British Museum-, las siguientes: dípticos de marfil de Francia (siglos XIV-XV), bastón de mando de cristal de roca (siglo XV), varios grabados como el de la toma de Jerusalem (Francia, siglos XV-XVI) y el de Geoffroy de Plantagenet (siglo XIX), y baldosas con cerámica vidriada como la de Chertsey (siglo XIII-XIV) con un retrato del rey legendario de Tristán y Isolda.
Comentario:En primer lugar, la Edad Media comprende los siglos V a XV: ¿por qué haber dedicado una exposición a la Edad Media en su totalidad? Es un periodo muy amplio en el que suceden muchas cosas; teniendo en cuenta que abarca diez siglos el riesgo de dispersión está asegurado. Habría sido mucho mejor centrarse en un periodo concreto, o en un aspecto concreto elegido entre todos los que suceden en la Edad Media. Por ejemplo,  una exposición sobre la Guerra de las Rosas, el período Tudor, o qué sé yo, la vestimenta medieval y sus accesorios en el siglo XV. Perdón pero ¡anda que no habría temas que sacar y piezas en el British que exponer! La muestra se queda en la superficie y más parece orientada a los niños que estudian la E.S.O que a un público mayor de 12 años. Sirva de ejemplo la información tan relevante que nos aporta un panel escogido al azar (pero vamos, son todos igual de profundos): "La familia real estaba rodeada por su séquito, la corte, que nadaba en la abundancia y vivía de forma esplendorosa" (panel informativo del espacio dedicado al Poder Real). ¡Menos mal que nos lo cuentan! Porque nadie, nadie sabe esto de la Edad Media.....

En segundo lugar, pasemos a resumir los objetivos de la exposición según su nota de prensa:
1) Abrir una ventana al mundo de la Edad Media a partir de los tesoros y la cultura material tanto de la élite dominante como otros grupos sociales: lo que vi en la exposición no se puede calificar de "tesoros" a no ser que por tesoros se entienda un silbato para halcón o una cucharilla para limpiar oídos. La mayoría de los artículos expuestos rozan lo absurdo y bien merecen que se diga de ellos lo que le oí decir a aquel caballero que los calificaba de "gilipolleces".
2) Con una innovadora escenografía, la exposición incluye más de 260 objetos extraordinarios procedentes en su inmensa mayoría de la colección del British Museum, muchos de los cuales nunca habían sido exhibidos". Veamos esta afirmación por partes:
  •  ¿Escenografía innovadora un conjunto de videos con imágenes que desfilan; un video con un retrato de Ricardo III y la leyenda debajo que pone Ricardo III es innovador? ¿un mapa histórico es innovador?
  • ¿Objetos extraordinarios? Claaaro, deben hablar de los numerosísimos sellos de reyes que, entre otras cosas, apenas se podían ver porque ni se han molestado en aumentarlos con lupas.
  • Muchos de los cuales nunca habían sido exhibidos: no me extraña...los británicos tienen sentido de la vergüenza.
3) La muestra se completará con préstamos excepcionales de las colecciones del Museo Arqueológico Nacional de Madrid, el Museu Nacional d’Art de Catalunya y el Museu Frederic Marès. Sin duda, las mejores piezas de la exposición y no las "complementarias" procedían en efecto de estos tres museos.
4) Estos tesoros ayudarán a ilustrar acontecimientos cruciales, destacar figuras famosas y dar a conocer a los visitantes distintos aspectos del mundo medieval, tales como la vida en la corte, la guerra y la conquista, y también la devoción personal. Pues sí, la exposición ayudará a ilustrar que en la Edad Media había caballeros que usaban espadas y cascos porque eso nadie lo sabe, salvo los niños que aún no tengan 10 años y que no hayan visto nunca dibujitos de caballeros. También ayudará a ilustrar que los caballos llevaban espuelas, que en la corte había un rey con su séquito y que la iglesia estaba muy presente en la vida de la edad media porque en las iglesias había relicarios y la gente rica tenía dípticos de marfil en sus casas para rezar. Porque todo esto nadie lo sabe...

Puntuación: Supenso y sin posibilidad de recuperación.
Datos prácticos: Mejor no ir a verla. Pero si aún así os animáis: CaixaForum de Madrid del 19 octubre 2016 al 5 febrero 2017. L-D 10h-20h. Entrada 4 Euros.  

viernes, 14 de octubre de 2016

Próximas citas - un octubre 2016 que promete

Este otoño 2016 estará cargado de citas estupendas para amantes del arte:
  •  La próxima semana está cargada de inauguraciones de exposiciones. Renoir en el Thyssen a partir del 18 de octubre; una muestra del British Museum viaja hasta el CaixaForum de Madrid a partir del 19 de octubre y terminaremos la semana con la inauguración el viernes 21 de octubre de una exposición dedicada al Fauvismo en la Fundación Mapfre de Madrid.  

  • La semana siguiente se inaugura la exposición de Clara Peeters en el Museo del Prado (martes 25 octubre).

  • Tendremos que esperar hasta el 29 de noviembre para ver las joyas de Bulgari seleccionadas por el Thyssen, que para el verano 2017 nos ha prometido ver arte veneciano y obras de Delaunay.