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sábado, 9 de julio de 2016

Caravaggio y los pintores del norte

Los músicos, Caravaggio
En pocas palabras: La apuesta del Thyssen para el verano es una exposición titulada "Caravaggio y los pintores del norte". 53 cuadros de los cuales hay 12 "caravaggios". La exposición pone de manifiesto la estela de Caravaggio en los llamados caravaggistas de la escuela de Utrecht y otros pintores del norte de Europa. Hay obras expuestas de caravaggistas célebres como Adam Elsheimer, Hendrick ter Brugghen, Dirck van Baburen... El problema es que hay que pagar los 12 euros que cuesta ahora la entrada más los 4 euros que cuesta la audio-guía sin la cual uno no se puede enterar de nada ya que desde hace un tiempo el Museo Thyssen no incluye ningún tipo de panel explicativo al lado de las obras expuestas. 
Entrada a la exposición
Organizadores: Comisario Gert Jan van der Sman (profesor de la Universidad de Leiden y miembro del Istituto Universitario Olandese di Storia dell’Arte en Florencia)
Descripción: Empezamos con "Caravaggio en Roma" con algunas obras de Caravaggio pintadas durante su etapa en Roma. No entendí muy bien qué hacía en esa primera sala toooda la biografía del artista en unos paneles si la exposición no iba sobre él sino sobre la relación de él con pintores del norte. Entre las obras de Caravaggio se exponían, por ejemplo: "Muchacho mordido por un lagarto" (en la que destaca el erotismo del personaje principal), "Muchacho pelando fruta", "La buenaventura", "Los músicos" (donde destaca la autenticidad de las notas que aparecen en la partitura del cuadro), "El martirio de Santa Catalina de Alejandría" (un cuadro realmente bello, que refleja la maestría del artista en el uso de la luz; pero que pertenece a la colección permanente del Museo y por el que, por tanto, no merece la pena pagar si ya se conoce el museo), "El sacrificio de Isaac" y "San Fancisco en meditación".
Seguimos el recorrido con una sala titulada "Los primeros admiradores: Adam Elsheimer y Peter Paul Rubens". En ella lo más destacable es la presencia de un pequeño cuadro realizado por Rubens titulado "La adoración de los pastores" que procede del Museo del Ermitage de San Petersburgo. En esta sala se descubren otras de Nicolas Régnier, con un interesante autorretrato ante el caballete.
En la sala siguiente, "Artistas y amantes del arte: quadri da stanza y quadri d'altare", aparecen obras de von Honthorst (pero también hay obras de este pintor en la sala siguiente). Entre ellas, dos interesantes piezas a comparar (si bien se han dispuesto en dos salas diferentes, lo que dificulta la comparación): "Alegre compañía" y "Alegre compañía con tañedor de laúd", obras con una paleta intesa y la yuxtaposición de dos focos de luz. No entendí muy bien qué hacía en esta tercera sala un sarcófago del primer cristianismo procedente del Museo Arqueológico Nacional. También hay obras de van Baburen (la más impresionante procede de la Embajada de España en Italia: el "Entierro de Cristo", cuya organización de figuras y dramatismo están inspirados por la obra del mismo nombre de Caravaggio expuesta en los Museos Vaticanos pero que no está en la exposición).
En la siguiente sala, "Hendrick ter Brugghen y la escuela de Utrecht", se expone un anónimo procedente de la colección permanente del Thyssen titulado "San Sebastián atendido por Santa Irene". Dos cuadros destacan en esta sala por la mezcla de notas frías y cálidas, el uso de una paleta brillante y un esquema compositivo similar al de Caravaggio: "La cena de Emaús" y "La vocación de San Mateo". En la audio-guía precisan que "los pliegues de la camisa del personaje principal de Brugghen tienen un toque caravaggesco". 
La siguiente sala, "Pintores franceses en Roma", sigue en la misma línea que las anteriores, con obras de Valentin de Boulogne, Claude Vignon (destaca su "San Pablo" procedente de Turín) y Nicolas Tournier (con un cuadro interesante titulado "Jugadores de dados" en el que la mesa de juego es un sarcófago clásico; lo que cobra mucho significado si sabemos que el pintor era un protestante viviendo en Roma en pleno siglo XVII).
La sala siguiente se titula "Nápoles y el sur de Italia: el último Caravaggio y sus seguidores". Aquí había obras con fuertes claroscuros como la de Matthias Stom ("Flagelación de Cristo") y otras obras no muy acertadas por su inquietante fealdad de Louis Finson ("Los cuatro elementos" y "Magdalena en éxtasis"). El final de la exposición era el cuadro "Martirio de Santa Úrsula" de Caravaggio.
Comentario: Sabemos que muy pocos de los caravaggistas del norte de Europa conocieron a Caravaggio personalmente, lo que sí sabemos es que conocieron su obra en sus viajes a Italia y llevaron esas influencias al norte de Europa donde se desarrolló la pintura de los caravaggistas de Utrecht. En la exposición se puede apreciar esta influencia de Caravaggio en los pintores del norte pero también en los de Francia y de Italia (Benedetto, Giustiniani). Lo que sí habría hecho falta eran paneles explicativos que detallaran esas influencias.    
Lo mejor:"Los 12 caravaggios".
Puntuación: Notable.
Datos prácticos: Del 21 de junio al 18 de septiembre. "Caravaggio y los pintores del norte". Museo Thyssen. 12 euros la entrada (han cambiado los criterios y ahora es una entrada más cara, conjunta, para poder acceder tanto a la exposición como al resto del museo, igual que hacen en el Museo del Prado). Además, debo indicar el precio de la audio-guía sin la cual el visitante no se enterará de nada: 4 euros por exposición. Horario de M-D 10h-19h.

sábado, 4 de junio de 2016

El Bosco: la exposición del V centenario


En pocas palabras: Sin duda la gran apuesta del verano del Museo del Prado es esta exposición monográfica titulada "El Bosco: la exposición del V centenario" que se organiza con ocasión de los 500 años tras la muerte del artista cuya enigmática obra aún hoy produce una gran fascinación.
El hombre árbol, extracto del Jardín de las Delicias
El hombre árbol
Organizadores: Museo del Prado, Fundación BBVA. Comisaria: Pilar Silva.

Descripción: La exposición se organiza por temas iconográficos dada la dificultad que supone presentar una cronología de la obra del artista, ya que aún hoy es discutida entre los estudiosos. La muestra no se presenta siguiendo el esquema tradicional de salas sino que se trata más bien de siete espacios más o menos definidos. El primer espacio se titula "El Bosco y 's-Hertogenbosh". Esta sección nos sitúa en el ducado de Brabante en el que trasncurrió la vida del artista (con algunas obras de contemporáneos como "El juicio final" de Hameel procedente del  Museo Albertina de Viena en el que se aprecia la influencia de la iconografía bosquiana. El tesoro de esta primera sala es la presencia del que a fecha de hoy se considera el posible único retrato del artista: un exquisito grabado a buril fechado hacia 1565. La siguiente sección se titula "Infancia y vida pública de Cristo" y en él nos encontramos con obras adscritas a un programa iconográfico centrado en figuras del Antiguo Testamento (A.T.) lo que ilustra la preferencia de El Bosco por representar temas del A.T. como prefiguración del Nuevo Testamento. En esta sala podemos apreciar la famosa tabla de "La Adoración de los Magos" (una de las raras obras en las que El Bosco utiliza pan de oro), el primero de los trípticos de la exposición, "El Tríptico de la Adoración de los Magos"  y algunos bocetos de tinta parda a pluma de unas tentaciones de San Antonio así como de monstruos y jinetes. El tercer espacio, titulado "Los santos", comienza con el "Tríptico de santa Wilgefortis" (la famosa santa barbuda venerada en los Países Bajos) y, entre otras obras, cuenta también con el "Tríptico de las tentaciones de san Antonio Abad"  y el interesante óleo "San Juan Bautista en meditación" que pertenece a la colección de la Fundación Lázaro-Galdiano y en la que la planta mandrágora oculta la figura de un personaje orante (probablemente el comitente de la obra que la encargó) que fue eliminado por el artista tras haberlo pintado. La cuarta sección se titula "Del paraíso al infierno". En ella podemos apreciar las famosas visiones del Infierno como en el "Tríptico del carro de heno", junto con diversos -y todos ellos exquisitos- dibujos realizados en tinta parda agrisada a pluma y que representan elementos de la obra de El Bosco (algunos no realizados por el artista sino por colaboradores de su taller). Esta sección culmina con las "Visiones del Más Allá" de Venecia y el "Tríptico del Juicio Final" procedente de Brujas. La quinta sección consiste una gran sala diáfana titulada "El jardín de las delicias" en la que el Prado nos ofrece de nuevo su ya conocido "Tríptico del Jardin de las Delicias", obra icónica de la historia del arte universal, en general, y obra estrella de la colección permanente del Prado, en particular. Acompañando esta obra ya conocida por el público madrileño, dos tesoros: (i) un dibujo del artista a tinta parda con pluma del "hombre árbol" que aparece en la tabla del Jardín de las Delicias, dibujo que procede del Albertina de Viena; y (ii) la representación de la radiografía y reflectografía infrarroja realizadas al tríptico. La sexta sección, "El mundo y el hombre. pecados capitales y obras profanas", nos muestra la también famosa "Mesa de los Pecados Capitales" (perteneciente al Prado) y diversas obras de seguidores probables de El Bosco como "El concierto en el huevo" o "La batalla entre Carnaval y Cuaresma"  pero también otras obas como "La extracción de la piedra de la locura" (también del Prado). Esta gran sala finaliza con el "Tríptico del camino de la vida" que reúne con carácter expecional los diversos fragmentos conocidos de este trítpico desmantelado y trae obras de procedencia muy variada (Róterdam, París, New Haven y Washington): un rincón único de la exposición. Finalmente, la séptima y última sección, "La pasión de Cisto", incluye el "Ecce Homo" de El Bosco y sus "Cristos camino del calvario".
Lo mejor: La posibilidad (si no hay mucha gente) de ver los trípticos de El Bosco no como obras distantes, sino como obras cercanas por su disposición sobre unos pedestales que están a la altura del visitante, que se pueden rodear y que permiten apreciar también sus reversos.
Comentario: Resulta difícil comentar una exposición de estas características pues tiene la huella de la popularidad impresa en su ingente propaganda, que inunda los medios de comunicación y la ciudad de Madrid. Además, para alguien que ya vive en Madrid o ha visitado la ciudad con anterioridad y conoce las obras de El Bosco que forman parte de la colección permanente del Museo del Prado, o ha visto también las muestras procedentes del Escorial o la Fundación Lázaro Galdiano ¿cuál es el interés real de gastarse otra vez el precio de una entrada (esta vez, con el aumentado precio de 16€) para ver obras que ya se han visto? Pues bien, la verdad es que sí merece la pena hacer el esfuerzo (de precio y de tiempo de espera en las colas) por la ocasión irrepetible que supone apreciar las obras junto con sus hermanas; poder rodear los trípticos y ver sus anversos y sus reversos; imaginar cómo quedaría cerrado y cómo es abierto; y, por supuesto, por la posibilidad de apreciar los dibujos (muy numerosos y todos ellos de exquisita factura) del artista.
 Por otra parte, se aprecia el esfuerzo del Museo en cuanto a la logística de la exposición. Los pedestales sobre los que se han dispuesto las obras están a la altura de los visitantes, lo que como se menciona arriba reduce la distancia entre la obra y su espectador. Además, con el objetivo de no crear aglomeraciones, se ofrece al visitante de forma gratuita un pequeño folleto en el que aparecen numeradas todas las obras del recorrido y se presenta la información básica para poder apreciarlas. Esto evita que haya mucha gente leyendo paneles a lo largo del recorrido ya que cada uno puede ir leyendo del folleto lo que más le interese. A nivel de contenidos, el folleto ofrece información básica sobre la iconografía de la obra de El Bosco para poder identificar en cada momento lo que estamos viendo.
Con todo, la popularidad que rodea la exposición, probablemente debida a la fascinación que aún hoy genera la obra de El Bosco, hace que resulte difícil moverse con libertad entre las salas debido a la gran afluencia de visitantes. Pero esto no le quita placer a la visita, pues la obra del artista es suficiente para hacernos olvidar estos pequeños inconvenientes.
Puntuación: Sobresaliente.
Datos prácticos: Conviene verla de lunes a jueves, pues la afluencia que hay los fines de semana hacen muy dificultosa la visita (no solo por las dificultades de conseguir entrada, de que esta entrada sea a la hora que más nos convenga, etc; sino también por la dificultad que supone poder acercarse bien a las obras y apreciarlas como se merecen). Los precios han subido: la entrada general ahora cuesta la escandalosa cantidad de 16€. "El Bosco: la exposición del V centenario", del 31 de mayo al 11 de septiembre 2016, Salas A y B de la Planta Baja, Edificio Jerónimos. Horario de la exposición (ampliado respecto al del Museo): L-J 10-20h, V-S 10-22h, D-F 10h-21h.

Georges de la Tour

El tramposo del as de tréboles (Fort Worth)
 En pocas palabras: La propuesta del Museo del Prado para la temporada de primavera es esta pequeña pero sabrosa exposición que ofrece un recorrido por la obra de La Tour, artista barroco cuya singular obra presenta características de otro gran maestro: Caravaggio.
El tramposo del as de diamante (París)

Organizadores:
Museo del Prado y Museo del Louvre. Comisarios: Andrés Úbeda y Dimitri Salmon, respectivamente.
Descripción: La muestra presenta un recorrido corto dividido en tres salas que incluyen un total de 31 pinturas (teniendo en cuenta que solo se conocen unas cuarenta obras del autor). La exposición se organiza cronológicamente. Así, empezamos el recorrido por los primeros años donde ya apeciamos la influencia notable de Caravaggio en la elección de personajes humildes y en el uso de la luz en obras como "La riña de músicos" de Los Angeles, "Los Comedores de Guisantes" de Berlín o "El viejo y la vieja" de San Francisco (se aprecia asimismo el esfuerzo por reunir obras de distinta procedencia con el objetivo de garantizar la exhaustividad de la exposición). La segunda sala titulada "réplicas y series" nos adentra en una fase en la que el artista utiliza una pincelada más plana y sus obras revisten mayor luminosidad. Aquí se encuentran expuestos, en dos paredes enfrentadas que permiten su sabrosa comparación, los famosos cuadros de los tramposos: "El tramposo del as de tréboles" (procedente de Fort Worth) y "El tramposo de as de diamante" (del Museo del Louvre). La disposición permite apreciar sus diferencias de colorido y factura así como el juego de gestos tan característicos en estas dos obras. Finalmente, en la tercera parte titulada "Últimos años" se muestran los cuadros denominados nocturnos por la presencia del colorido monocromo y las formas geometrizantes como en las Magdalenas penitentes de Washington y Los Angeles, "La adoración delos Magos", o "El recién nacido". Aquí se encuentra expuesto también un cuadro pequeño titulado "Niño soplando un brasero" en el que el brasero es el único punto de luz del lienzo. La muestra termina con dos sabrosos cuadros: el último nocturno conocido de La Tour "San Juan Bautista en el desierto", obra que transmite soledad y silencio, y el último diurno conocido "Ciego tocando la zinfonía" (un instrumento muy presente en la iconografía del pintor).
Lo mejor: La posibilidad de comparar los dos cuadros de "Los tramposos" y apreciar así sus diferencias.
Comentario: La exposición es no sólo un acierto sino que además ofrece al visitante la ocasión única de adentrarse en la obra de este pintor conocido para los historiadores del arte pero que puede pasar desapercibido para el gran público. La muestra es completa dada la dificultad de reunir obras del pintor y, como se ha descrito, el esfuerzo por reunir obras de variada procedencia la convierten en una ocasión irrepetible de apreciar sus obras.
Puntuación: Sobresaliente.
Datos prácticos:"Georges de la Tour", Museo del Prado, del 23 de febrero 2016 al 12 de junio 2016. Entrada general 14€. L-S 10:00-20:00 y D-F 10:00-19:00.

sábado, 9 de abril de 2016

Del divisionismo al futurismo: El arte italiano hacia la modernidad

La danza de las horas
En pocas palabras: La exposición reúne una selección de obras que reflejan la evolución del divisionismo italiano al futurismo, una de las principales vanguardias. Las obras proceden de diversos museos de Italia pero también de Francia y Estados Unidos. 
Organizadores: Fundación MAPFRE y el Mart, Museo d’Arte Moderna e Contemporanea di Trento e Rovereto. Comisarios: Fernando Mazzocca y Beatrice Avanzi. Esta exposición forma parte de un ciclo que se inició en 2013 con "Macchiaioli. Realismo impresionista en Italia".
Descripción: La exposición se divide en cinco partes. La primera parte, La luz de la naturaleza, se centra en el divisionismo y su característica descomposición de colores en obras de gran armonía como los paisajes con nieve de Morrelli. La segunda parte, La deriva realista, empieza a incluir la temática social en la pintura italiana con obras como el pastel "Lágrimas" de Mentessi. La tercera parte, La deriva simbolista, introduce el elemento del sueño, como en el tríptico de Mentessi "El sueño, Nocturno, La danza". La cuarta parte, Camino del futurismo, incluye ejemplos de pintores como Balle y Boccioni que descompusieron la luz e introdujeron contraluces exquisitos como en "Desnudo de espaldas" o "Artemisia". La quinta parte, Pintura futurista, está dedicada a esta vanguardia con obras de Boccioni, entre otros, que fragmentan objetos. Entre estas dos últimas salas, se interpone una pequeña sala con una instalación que plasma el texto del Manifiesto Futurista en sus paredes de colores estridentes evocadores del movimiento.
Lo mejor: "La danza de las horas" de Previati.
Comentario: La propuesta de la Fundación Mapfre era arriesgada porque, seamos sinceros, si exponer obras de las vanguardias ya supone un riesgo, hacerlo con una vanguardia italiana puede suponer un riesgo aún mayor. De hecho, el divisionismo es un estilo poco conocido por el que cuesta desplazarse. Pero los  habituales de la Fundación Mapfre sabemos que las exposiciones que organizan no suelen decepcionar y, en este caso, no lo hacen porque han sabido escoger muy bien las obras. Por ejemplo, la exposición incluye diversos pasteles que conmueven por su simplicidad y elegante armonía. Lo que no queda muy claro es de qué forma el divisionismo influyó en la formación de los artistas del futurismo. Se han limitado a exponer las obras y reducir la información que ofrecen al público al máximo: el folleto no contiene prácticamente información (han eliminado las páginas para recortar gastos), los paneles solo se incluyen en la entrada a las salas pero ya no hay explicaciones artísticas junto a las obras expuestas. Todo ello, obviamente, para incitar al visitante a pagar por la audio-guía. Quizá esto no sea un problema en sí mismo pero, claro, si lo añadimos al hecho de que no todo el mundo comprende la relación que hubo entre el divisionismo y el futurismo eso puede hacer que una buena exposición se convierta rápidamente en una visita a ciegas en la que el objetivo principal de la muestra (i.e. mostrar uan relación entre dos estilos) no se pueda llevar a cabo porque la Fundación ha escatimado información en pro de sacar mayor beneficio económico. Además, han remodelado las instalaciones de la Sala Recoletos y ahora hay que pagar por visitar las exposiciones.
Puntuación: Aprobado raspado.
Datos prácticos: Fundación Mapfre, sala Recoletos, del 17 de febrero 2016 al 5 de junio 2016. Entrada 3 euros. Horario de martes a sábado 10h-20h, domingos 11h-19h y lunes 14h-20h.

Miró y el objeto

El reloj del viento

En pocas palabras: Una muestra interesante de la obra de Joan Miró centrada en sus ensamblajes (assemblages en francés) y collages.
Organizadores: Fundación Bancaria "la Caixa" y  Fundación Joan Miró de Barcelona. Comisario: William Jeffett, conservador jefe del Salvador Dalí Museum de Saint Petersburg (Florida).
Descripción: La exposición nos adentra rápidamente en el mundo de los objetos dispares que Miró coleccionaba. Su técnica se centra, en este sentido, en reunir objetos de diversa procedencia y luego, pasado el tiempo, ensamblarlos de algún modo convirtiéndolos en obras de arte. Una vez metidos en faena, como quien dice, la exposición se divide en seis ámbitos que, en realidad, se podrían agrupar en tres partes. Partimos de una primera etapa, en la que Miró utiliza utensilios sencillos y los incorpora a sus obras en tela mediante la técnica del collage. Destacan de esta primera parte la obra "Bailarina española I" con un collage de papel de lija y clavo de acero sobre cartulina o el fascinante "Sin título" de 1924 hecho en acuarela y collage de vocales. Le sigue la parte dedicada a una segunda etapa en la que el artista pasa a la trimensionalidad con obras más complejas en las que utiliza ensamblajes más osados. Se recogen diversos ejemplos en los que combina diversas técnicas que son muestras de la originalidad de su arte. Así, en "Pintura" de 1950 se aprecia la utilización que Miró hace de elementos poco usuales en la pintura tradicional, como las cuerdas, la caseína y la tela. La tercera etapa recoge obras de madurez del artista, ya después de la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial, etapa en la que Miró maneja la escultura de bronce y hierro -que, por influencia de Giacometti, pinta-, y también se incluyen algunas obras de cerámica. Destacan de esta etapa la escultura fascinante de "El reloj del viento" hecha en bronce. 
Lo mejor: El esfuerzo didáctico del CaixaForum para hacer entendible el arte de Miró, que a veces puede resultar complicado de comprender.
Comentario: En el vídeo que hay al final de la exposición, se cuenta que un amigo íntimo y colaborador habitual de Miró decía: "Cuando yo cojo una piedra del suelo, es una piedra; cuando Miró coge una piedra, es un Miró". En este sentido, la exposición consigue acercarnos a la obra de esta artista en cuya mente se mezclaban objetos de muy diversa procedencia con la maestría que sólo un arista como Miró podría tener. Así, la "tela quemada" que se expone y que parte de un lienzo que ha sido previamente acuchillado antes de ser rociado con gasolina es una obra de arte mironiana que se puede apreciar al final del recorrido. Miró pretendía asesinar la pintura, no le gustaba ser tachado de abstracto, quería incorporar materiales no pictóricos a la pintura, usar soportes desvinculados de las Bellas Artes tradicionales, romper con las pautas convencionales de la pintura ...y esta exposición, que es el reflejo de todo ello, supone un buen acercamiento a su obra.
Puntuación: Sobresaliente.
Datos prácticos: Caixa Forum de Madrid, del 10 de febrero 2016 al 22 de mayo 2016. Entrada 4 Euros. Horario de lunes a domingo de 10h a 20h.

Dibujar Versalles. Los cartones de Le Brun.

Naciones Unidas, Charles Le Brun
En pocas palabras: Excelente exposición que recoge una amplia muestra de cartones que el pintor Charles Le Brun utilizó como dibujos preparatorios para decorar el palacio de Versalles. Estos cartones, requisados por la monarquía al morir el artista, han sido completamente restaurados en el año 2015 por el equipo de restauradores del Museo del Louvre y la exposición es la ocasión de apreciar el esplendor del dibujo del maestro en su apogeo.
Organizadores: Museo del Louvre y Fundación Bancaria ”la Caixa”. Comisaria: Bénédicte Gady, del Departamento de Artes Gráficas del Museo del Louvre.
Descripción: La muestra está estructurada en tres áreas muy bien diferenciadas: en la primera parte, se nos sumerge en el palacio de Versalles mostrándonos la colocación de los dibujos en el espacio tanto de la Escalera de los Embajadores como del Salón de los Espejos. Las instalaciones creadas para la exposición son un acierto y enseguida introducen al visitante en el ambiente propicio para saborear aún mejor las obras expuestas. Se nos explica detalladamente la colocación de las obras en el espacio del palacio y se nos muestran los primeros cartones, que sorprenden por su gran tamaño y la perfección del trazado. Así, destaca por ejemplo en esta parte el cartón "Mercurio y Pegaso o La Alabanza Ilustre" realizado en lápiz negro y aguada gris, con un círculo trazado con compás y retoques hechos con lápiz negro, todo ello sobre cuadrícula dibujada en papel ensamblado. En la segunda parte, y de forma muy didáctica -lo cual se agradece-, se explica con detalle y rigor intelectual el proceso de transferencia del dibujo de los cartones a la superficie enlucida del palacio. La explicación consta de un vídeo que ha sido grabado en el Museo del Louvre -donde se ha llevado a cabo el proceso de restauración de los cartones- en el que se explica de forma muy clara el poceso de delineación de los contornos del dibujo en los cartones ya sea mediante el empleo de la punta (contornos calcados), ya sea mediante la técnica denominada "de picado y plantilla". También consta de varios paneles redactados en castellano que explican ambas técnicas de forma que el visitante entiende lo que está viendo y puede saborear la maestría de la técnica de Le Brun y entender por qué es excepcional. La tercera parte tiene que ver con el proceso de restauración de los cartones y también consta de un excelente vídeo en el que el equipo de restauradoras del Louvre describen todo el proceso. Se acompaña de algunos ejemplos de cartones en los que se aprecian muy bien los esfuerzos de restauración y se aprecian los detalles de la técnica de trabajo de Le Brun que este proceso ha puesto de manifiesto como sucede con algunas manchas dejadas en cartones por los arrenpentimientos del autor (e.g. "Tres mujeres a medio cuerpo. Estudio para el terror y las ciudades conquistadas").
Lo mejor: Para ilustrar las técnicas de Le Brun, destaca el dibujo de la Corona con los surcos dejados por la técnica del picado.
Comentario: La exposición ofrece la ocasión idónea de apreciar en todo su esplendor el trazo preciso de uno de los grandes dibujantes del siglo XVII. Así, se pueden apreciar los increíbles dibujos a sanguina de los drapeados de los paneles (como el de "Las diversas naciones de América" con sus relucientes pliegues subrayados por tiza blanca) que acompañan los paneles dedicados a los cartones, más impactantes por su tamaño pero que no rivalizan en cuanto a delicadeza con estos detalles. La exposición es la ocasión de apreciar el trabajo del dibujo que es la base de todo proyecto artístico y ofrece la oportunidad de saborear, además, las diversas técnicas que existían en el siglo XVII para transponer el dibujo del cartón al enlucido de la superficie mural. De esta manera, en todos los cartones de Le Brun expuestos en la muestra se aprecian las cuadrículas que permiten conservar las proporciones al hacer la transferencia. La exposición está bien estructurada, cumple con el objetivo que se propone, y resulta muy didáctica.
Puntuación: Sobresaliente.
Datos prácticos: Caixa Forum de Madrid. Del 16 de marzo al 21 de junio 2016. Entrada 4 euros. Corren rumores de que volverá a ser gratuita la entrada a partir del mes de mayo 2016.

El arte en el cómic

En pocas palabras: La exposición que ofrece la Fundación Telefónica esta primavera parte de una premisa muy original: relacionar el mundo del cómic con la historia del arte. La idea surgió en la editorial Futuropolis que colaboró con el Museo del Louvre y el Museo de Orsay (entro otros) para crear viñetas de cómic en la que los ilustradores plasmaran obras conocidas de la historia del arte reinterpretándolas en clave moderna.
Organizador: Comisario Asier Mensuro

Descripción: La exposición se despliega en un espacio pequeño: apenas la mitad de la planta 2ª de la Fundación. Se trata, por tanto, de un recorrido corto. Sin embargo, no es la cantidad lo que cuenta sino la calidad y, en este sentido, la exposición consigue reunir diversos ejemplos de tiras de cómic en los que se plasman obras muy conocidas de la historia del arte revisitando clásicos como Goya, Frida Kahlo, Géricault, los impresionistas, Dalí, Rembrandt etc. En estas viñetas han trabajado, por encargo, diversos historietistas e ilustradores españoles como Miguel Gallardo (con sus "Estados Alterados"), Santiago Valenzuela (que expone un excelente dibujo moderno inspirado en la Torre de Babel) o la revisitación de autorretratos de Rembrandt de Jacobo Fernández Serrano. También hay mujeres artistas: Teresa Valero nos deleita con su interpretación de la obra de Toulouse Lautrec en "Espejo del Alma" . Sus dibujos se mezclan con los de otros ilustradores e ilustradoras que han colaborado en el proyecto que surgió en Francia con Futuropolis como Enki Bilal, el autor de "Les fantômes du Louvre" (Los fantasmas del Louvre), y Catherine Meurisse que moderniza la inmortal "Olympia" de Manet. La relación entre el arte del cómic y la historia del arte tradicional se plasma de diversas formas: ya sea mediante la reproducción de la obra original, ya sea evocando la escena representada en la pintura. En cualquier caso, la relación se establece fácilmente y a menudo va unida a un irónico sentido del humor. 
Lo mejor: Las viñetas de Gertrude Stein posando para Picasso, con diálogos incluidos, es un guiño de humor a una escena de la historia del arte memorable (recuérdese que cuando la verdadera Gertrude Stein se vio en el retrato de Picasso exclamó que no se le parecía en nada y éste replicó que descuidara, pues con el tiempo se acabaría pareciendo).
Comentario: El proyecto es pequeño pero deja con buen sabor de boca. Quizás se podría haber mejorado un poco la instalación, ya que la exposición colindaba con una sala de conciertos y había otra parte de la planta cerrada por obras; pero son cosas anejas a la exposición en sí. Si nos atenemos a la muestra, destacar que algunos diálogos estaban escritos en francés en las viñetas y no contaban con traducción al castellano. Este hecho hace que el visitante se pueda perder parte de la ironía de los cómics expuestos que son realmente buenos y estaban bien escogidos porque no se limitaban a una época concreta de la historia del arte, sino que reunían ejemplos de diversos periodos de la historia del arte.   
"Las Meninas" convertidas en "Las Mendigas"
Puntuación: Notable.
Datos prácticos:Espacio Fundación Telefónica, del 18 de febrero de 2016 al 15 de Mayo 2016. De martes a domingo de 10h a 20h. Lunes cerrado. Entrada gratuita. El folleto no lo dan por defecto, hay que ir a cogerlo en la zona de venta de libros y postales.