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sábado, 9 de abril de 2016

Miró y el objeto

El reloj del viento

En pocas palabras: Una muestra interesante de la obra de Joan Miró centrada en sus ensamblajes (assemblages en francés) y collages.
Organizadores: Fundación Bancaria "la Caixa" y  Fundación Joan Miró de Barcelona. Comisario: William Jeffett, conservador jefe del Salvador Dalí Museum de Saint Petersburg (Florida).
Descripción: La exposición nos adentra rápidamente en el mundo de los objetos dispares que Miró coleccionaba. Su técnica se centra, en este sentido, en reunir objetos de diversa procedencia y luego, pasado el tiempo, ensamblarlos de algún modo convirtiéndolos en obras de arte. Una vez metidos en faena, como quien dice, la exposición se divide en seis ámbitos que, en realidad, se podrían agrupar en tres partes. Partimos de una primera etapa, en la que Miró utiliza utensilios sencillos y los incorpora a sus obras en tela mediante la técnica del collage. Destacan de esta primera parte la obra "Bailarina española I" con un collage de papel de lija y clavo de acero sobre cartulina o el fascinante "Sin título" de 1924 hecho en acuarela y collage de vocales. Le sigue la parte dedicada a una segunda etapa en la que el artista pasa a la trimensionalidad con obras más complejas en las que utiliza ensamblajes más osados. Se recogen diversos ejemplos en los que combina diversas técnicas que son muestras de la originalidad de su arte. Así, en "Pintura" de 1950 se aprecia la utilización que Miró hace de elementos poco usuales en la pintura tradicional, como las cuerdas, la caseína y la tela. La tercera etapa recoge obras de madurez del artista, ya después de la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial, etapa en la que Miró maneja la escultura de bronce y hierro -que, por influencia de Giacometti, pinta-, y también se incluyen algunas obras de cerámica. Destacan de esta etapa la escultura fascinante de "El reloj del viento" hecha en bronce. 
Lo mejor: El esfuerzo didáctico del CaixaForum para hacer entendible el arte de Miró, que a veces puede resultar complicado de comprender.
Comentario: En el vídeo que hay al final de la exposición, se cuenta que un amigo íntimo y colaborador habitual de Miró decía: "Cuando yo cojo una piedra del suelo, es una piedra; cuando Miró coge una piedra, es un Miró". En este sentido, la exposición consigue acercarnos a la obra de esta artista en cuya mente se mezclaban objetos de muy diversa procedencia con la maestría que sólo un arista como Miró podría tener. Así, la "tela quemada" que se expone y que parte de un lienzo que ha sido previamente acuchillado antes de ser rociado con gasolina es una obra de arte mironiana que se puede apreciar al final del recorrido. Miró pretendía asesinar la pintura, no le gustaba ser tachado de abstracto, quería incorporar materiales no pictóricos a la pintura, usar soportes desvinculados de las Bellas Artes tradicionales, romper con las pautas convencionales de la pintura ...y esta exposición, que es el reflejo de todo ello, supone un buen acercamiento a su obra.
Puntuación: Sobresaliente.
Datos prácticos: Caixa Forum de Madrid, del 10 de febrero 2016 al 22 de mayo 2016. Entrada 4 Euros. Horario de lunes a domingo de 10h a 20h.

Dibujar Versalles. Los cartones de Le Brun.

Naciones Unidas, Charles Le Brun
En pocas palabras: Excelente exposición que recoge una amplia muestra de cartones que el pintor Charles Le Brun utilizó como dibujos preparatorios para decorar el palacio de Versalles. Estos cartones, requisados por la monarquía al morir el artista, han sido completamente restaurados en el año 2015 por el equipo de restauradores del Museo del Louvre y la exposición es la ocasión de apreciar el esplendor del dibujo del maestro en su apogeo.
Organizadores: Museo del Louvre y Fundación Bancaria ”la Caixa”. Comisaria: Bénédicte Gady, del Departamento de Artes Gráficas del Museo del Louvre.
Descripción: La muestra está estructurada en tres áreas muy bien diferenciadas: en la primera parte, se nos sumerge en el palacio de Versalles mostrándonos la colocación de los dibujos en el espacio tanto de la Escalera de los Embajadores como del Salón de los Espejos. Las instalaciones creadas para la exposición son un acierto y enseguida introducen al visitante en el ambiente propicio para saborear aún mejor las obras expuestas. Se nos explica detalladamente la colocación de las obras en el espacio del palacio y se nos muestran los primeros cartones, que sorprenden por su gran tamaño y la perfección del trazado. Así, destaca por ejemplo en esta parte el cartón "Mercurio y Pegaso o La Alabanza Ilustre" realizado en lápiz negro y aguada gris, con un círculo trazado con compás y retoques hechos con lápiz negro, todo ello sobre cuadrícula dibujada en papel ensamblado. En la segunda parte, y de forma muy didáctica -lo cual se agradece-, se explica con detalle y rigor intelectual el proceso de transferencia del dibujo de los cartones a la superficie enlucida del palacio. La explicación consta de un vídeo que ha sido grabado en el Museo del Louvre -donde se ha llevado a cabo el proceso de restauración de los cartones- en el que se explica de forma muy clara el poceso de delineación de los contornos del dibujo en los cartones ya sea mediante el empleo de la punta (contornos calcados), ya sea mediante la técnica denominada "de picado y plantilla". También consta de varios paneles redactados en castellano que explican ambas técnicas de forma que el visitante entiende lo que está viendo y puede saborear la maestría de la técnica de Le Brun y entender por qué es excepcional. La tercera parte tiene que ver con el proceso de restauración de los cartones y también consta de un excelente vídeo en el que el equipo de restauradoras del Louvre describen todo el proceso. Se acompaña de algunos ejemplos de cartones en los que se aprecian muy bien los esfuerzos de restauración y se aprecian los detalles de la técnica de trabajo de Le Brun que este proceso ha puesto de manifiesto como sucede con algunas manchas dejadas en cartones por los arrenpentimientos del autor (e.g. "Tres mujeres a medio cuerpo. Estudio para el terror y las ciudades conquistadas").
Lo mejor: Para ilustrar las técnicas de Le Brun, destaca el dibujo de la Corona con los surcos dejados por la técnica del picado.
Comentario: La exposición ofrece la ocasión idónea de apreciar en todo su esplendor el trazo preciso de uno de los grandes dibujantes del siglo XVII. Así, se pueden apreciar los increíbles dibujos a sanguina de los drapeados de los paneles (como el de "Las diversas naciones de América" con sus relucientes pliegues subrayados por tiza blanca) que acompañan los paneles dedicados a los cartones, más impactantes por su tamaño pero que no rivalizan en cuanto a delicadeza con estos detalles. La exposición es la ocasión de apreciar el trabajo del dibujo que es la base de todo proyecto artístico y ofrece la oportunidad de saborear, además, las diversas técnicas que existían en el siglo XVII para transponer el dibujo del cartón al enlucido de la superficie mural. De esta manera, en todos los cartones de Le Brun expuestos en la muestra se aprecian las cuadrículas que permiten conservar las proporciones al hacer la transferencia. La exposición está bien estructurada, cumple con el objetivo que se propone, y resulta muy didáctica.
Puntuación: Sobresaliente.
Datos prácticos: Caixa Forum de Madrid. Del 16 de marzo al 21 de junio 2016. Entrada 4 euros. Corren rumores de que volverá a ser gratuita la entrada a partir del mes de mayo 2016.

El arte en el cómic

En pocas palabras: La exposición que ofrece la Fundación Telefónica esta primavera parte de una premisa muy original: relacionar el mundo del cómic con la historia del arte. La idea surgió en la editorial Futuropolis que colaboró con el Museo del Louvre y el Museo de Orsay (entro otros) para crear viñetas de cómic en la que los ilustradores plasmaran obras conocidas de la historia del arte reinterpretándolas en clave moderna.
Organizador: Comisario Asier Mensuro

Descripción: La exposición se despliega en un espacio pequeño: apenas la mitad de la planta 2ª de la Fundación. Se trata, por tanto, de un recorrido corto. Sin embargo, no es la cantidad lo que cuenta sino la calidad y, en este sentido, la exposición consigue reunir diversos ejemplos de tiras de cómic en los que se plasman obras muy conocidas de la historia del arte revisitando clásicos como Goya, Frida Kahlo, Géricault, los impresionistas, Dalí, Rembrandt etc. En estas viñetas han trabajado, por encargo, diversos historietistas e ilustradores españoles como Miguel Gallardo (con sus "Estados Alterados"), Santiago Valenzuela (que expone un excelente dibujo moderno inspirado en la Torre de Babel) o la revisitación de autorretratos de Rembrandt de Jacobo Fernández Serrano. También hay mujeres artistas: Teresa Valero nos deleita con su interpretación de la obra de Toulouse Lautrec en "Espejo del Alma" . Sus dibujos se mezclan con los de otros ilustradores e ilustradoras que han colaborado en el proyecto que surgió en Francia con Futuropolis como Enki Bilal, el autor de "Les fantômes du Louvre" (Los fantasmas del Louvre), y Catherine Meurisse que moderniza la inmortal "Olympia" de Manet. La relación entre el arte del cómic y la historia del arte tradicional se plasma de diversas formas: ya sea mediante la reproducción de la obra original, ya sea evocando la escena representada en la pintura. En cualquier caso, la relación se establece fácilmente y a menudo va unida a un irónico sentido del humor. 
Lo mejor: Las viñetas de Gertrude Stein posando para Picasso, con diálogos incluidos, es un guiño de humor a una escena de la historia del arte memorable (recuérdese que cuando la verdadera Gertrude Stein se vio en el retrato de Picasso exclamó que no se le parecía en nada y éste replicó que descuidara, pues con el tiempo se acabaría pareciendo).
Comentario: El proyecto es pequeño pero deja con buen sabor de boca. Quizás se podría haber mejorado un poco la instalación, ya que la exposición colindaba con una sala de conciertos y había otra parte de la planta cerrada por obras; pero son cosas anejas a la exposición en sí. Si nos atenemos a la muestra, destacar que algunos diálogos estaban escritos en francés en las viñetas y no contaban con traducción al castellano. Este hecho hace que el visitante se pueda perder parte de la ironía de los cómics expuestos que son realmente buenos y estaban bien escogidos porque no se limitaban a una época concreta de la historia del arte, sino que reunían ejemplos de diversos periodos de la historia del arte.   
"Las Meninas" convertidas en "Las Mendigas"
Puntuación: Notable.
Datos prácticos:Espacio Fundación Telefónica, del 18 de febrero de 2016 al 15 de Mayo 2016. De martes a domingo de 10h a 20h. Lunes cerrado. Entrada gratuita. El folleto no lo dan por defecto, hay que ir a cogerlo en la zona de venta de libros y postales.

sábado, 27 de febrero de 2016

Cleopatra y la fascinación de Egipto

En pocas palabras: Una exposición titulada "Cleopatra y la fascinación de Egipto" que, si nos ajustamos a su contenido, debería haberse titulado "La época ptolemaica en Egipto". Es evidente que, para atraer al público, eligieron ponerle un título más asequible y fácil aunque no resultara adecuado. Y debo admitir que funciona porque la exposición estaba llena de gente; pero la publicidad engañosa hace que una se pasee por las salas buscando a Cleopatra durante hora y media preguntándose ¿aparte de en el título, dónde está?
Descripción: Si nos atenemos al folleto de la exposición, el recorrido está dividido en siete ámbitos presentados con colores (en teoría tres de ellos iban sobre Cleopatra). Nada más lejos de la realidad. Si algo define esta lamentable exposición es la palabra CAOS: caos de recorrido; caos de contenido; caos hasta para el personal de seguridad que iba y venía entre los visitantes. Resulta difícil exponer con lógica una secuencia de objetos que entre sí no guardan relación (o cuya relación está tan cogida por alfileres que hay que hacer un verdadero esfuerzo por creérsela). Al final, ni la exposición está organizada ni lo está su contenido. Noté un cierto esfuerzo por reunir piezas de muy distinta procedencia que rozaba lo ridículo: Florencia, Roma, Madrid, Museos Vaticanos, Turín, Basilea, París, Nueva York, Ginebra, Nápoles, Bolonia, Milán... Supongo que con que el objeto tuviera algo siquiera remoto que ver con la época ptolemaica les valía y, de ahí, que la procedencia sea tan variada y los objetos tan alocadamente dispares. ¡Si hasta había retratos de El Fayum y frescos de Pompeya (con representacioens supuestamente nilóticas)! Por favor: es una auténtica tomadura de pelo creer que ordenar lo que ellos han conseguido traer para la muestra es tarea del visitante. 

Faltaba criterio y se notaba que querían hacer caja utilizando un nombre con gancho como Cleopatra, pero no conviene tomar a los visitantes por ingenuos. Al reunir piezas de tan distinta procedencia y contenidos cuyo nexo de unión no terminaba de estar nunca claro, se producía en las instalaciones una sensación de desorden que me dejó confusa y perpleja durante toda la visita. Me imagino al comisario que eligió el título de la exposición con el siguiente razonamiento: "¿Cómo hacemos para que la genta venga a ver desde personificaciones de Isis en terracota a estatuas que representan al río Tiber y frescos pompeyanos de temática nilótica? ¡Le ponemos el nombre de "Cleopatra" y ya está!". Un desastre. Los paneles explicativos tenían explicaciones hechas para niños más que para adultos inteligentes, otro gran desacierto que contribuía a sentir que una estaba perdiendo realmente el tiempo.

Lo mejor: Siempre hay joyitas que descubrir para una buena amante de la historia del arte, incluso en exposiciones comerciales como estas. Sin duda, lo mejor de esta exposición estaba al final: en el recoveco de un pasillo se juntaban las dos únicas joyas de la exposición: el retrato de Cleopatra de Waterhouse, procedente de una colección privada y cortesía de Martin Besely, de 1887, con ese rostro de mujer fatal seductora a la mirada inquietante y perversa, y el maravilloso dibujo en técnica mixta de Khnopff titulado "Avec Verhaeren. Un ange", que representa a Cleopatra en la penumbra habitual de los dibujos de Khnopff y está fechado en 1889. Dos joyas sin las cuales me habría ido con muy mal sabor de boca. Dos joyas, todo hay que decirlo, que al "público" le pasaban totalmente desapercibidas entre tanta tontería -con perdón para los amantes de la numismática y los bustos romanos que, según los paneles, podrían representar a Cleopatra (?), con puntos de interrogación del propio comisario (!).
Comentario: No había nada sorprendente en la exposición. Era más de lo mismo, una exposición con lo que suele haber en tooooodas las exposiciones sobre el Egipto Antiguo: sarcófagos, representaciones escultóricas de Isis y Osiris, algún papiro, alguna estela funeraria policromada, ánforas, ungüentarios, lucernas... Sí, todas eran piezas adscritas a la época ptolemaica que no es la más habitual en las exposiciones dedicadas al arte egipcio pero aún así daba la impresión de haber visto mil veces las piezas que han conseguido traer. No había ninguna originalidad (exceptuando lo mencionado arriba). En mitad del caos, habían conseguido colar como una seta (porque era eso, una seta: ¿qué tenía eso que ver con Cleopatra si no es su adscripción a la época ptolemaica?) una reproducción de la capilla interior del Templo de Debod con la reproducción moderna de la pintura mural y la traducción en castellano de las diferentes escenas. Un ejemplo es esta que he elegido de la franja inferior en la que se apreca el siguiente jeroglífico: "Yo recibo el agua fría de ti y el incienso de tus manos y te concedo que el temor de ti esté en todas las tierras y países extranjeros". Otra cosa interesante que habían añadido es el vestuario de la ópera de Aída que se representó en el Teatro de Roma y, eso sí, los trajes originales de la película "Cleopatra" de Elisabeth Taylor, Richard Burton y Rex Harrison: aunque para apreciarlos había que hacer abstracción de la instalación kitsch que les acompañaba con el cartel luminoso que rezaba "Now Showing - Estreno" (probablemente para impactar al visitante aburrido ya con tanto despropósito).
Puntuación: Suspenso.
Datos prácticos: "Cleopatra y la fascinación de Egipto", Centro de Exposiciones Arte Canal, de 3 de diciembre 2015 a 8 de mayo 2016. Lunes a domingo, de 10:00 a 21:00 horas. Entrada 7 euros.


domingo, 6 de diciembre de 2015

INGRES

En pocas palabras: Como se dice en inglés: Outstanding experience! Excepcional recorrido por la obra de Ingres que recoge, para disfrute de sus espectadores más fans, las mejores de sus obras y retratos. Una gran exposición a no perderse.
Descripción: La exposición se divide en 10 salas organizadas según un criterio cronológico, lo que permite seguir la obra de Ingres a la vez que los viajes que hizo a lo largo de su vida; esto permite apreciar mejor la influencia que dichos viajes tuvieron en su obra: todo un acierto. Comenzamos con la sala 1, "Un artista, múltiple formaciones" donde apreciamos el punto de partida de su trayectoria artística: el cuadro Aquiles recibe a los discípulos de Agamenón con el que gana el Grand Prix de Rome en 1801 que le permite marcharse a Italia con una beca. Se incluyen también sus dibujos preparatorios que nos recuerdan la maestría de Ingres en el manejo del dibujo, ya sea a lápiz o grafito. En la siguiente, sala 2, "Retratos íntimos, primeros retratos oficiales" nos deslumba la elegancia del chal de cachemira y los adornos que brillan sobre el sofá color azul del retrato de Madame Rivière. Algo que resulta difícil porque en esa misma sala están los impresionantes retratos de Bonaparte, cónsul y Napoléon I en su trono imperial con la espada de Carlomagno. Uno no sabe dónde mirar entre tanta belleza, porque en esas salas se incluyen también los retratos de Ingres a sus amigos como Paganini con su violín (sala 2), Auguste François Talma (sala 1) y la llamada belle Zélie (sala 2). En la sala 3, "Roma y los mitos", nos encontramos como el majestuoso Edipo y la Esfinge. En la sala 4, "Desafío clásico" descansamos un poco de tanta emoción con obras de menor empaque si bien son obras inspiradas por la obra de los clásicos como Virgilio lee la Eneida ante Augusto, Octavia y Lavia. La sala 5 está dividida en dos paredes. En una, procedentes del Museo de Ingres de Montauban, nos encontramos con la relación entre Ingres y el XIV duque de Alba en obras como "Felipe V entregando la Toisond'Or al Duque de Berwick". Destaca también el delicioso "Paolo y Francesca" inspirado en un episodio de la Divina Comedia de Dante. En la otra pared, obras llamadas troubadour (pequeñas pinturas realizadas tras la caída del Imperio con un contenido emocional que recoge episodios anecdóticos de la historia). Ejemplo de esta sala: Rafael y la fornarina (panadera). La emoción vuelve con fuerza en la sala 6 que nos vuelve a deslumbrar con las "Mujeres cautivas" donde aparecen, por supuesto, La Gran Odalisca, con una versión en grisalla posterior a la factura de la primera y que el pintor hizo para su mujer, y Ruggiero liberando a Angelica con su versión rectangular del Museo del Louvre, los trabajos preparatorios de y la versión en formato ovalado del Museo de Montauban. En la sala 7, "Nuevos retratos", aparece el increíble retrato de Mr. Bertin de gran realismo y donde el pintor ha conseguido captar todos los matices de la psicología de este editor burgués de su época. La sala 8, "Pintura religiosa" incluye obras como Juana de Arco en la coronación de Charles VII, Jesús entre los Doctores (donde se aprecia cómo en la figura de Jesús convergen todos los puntos de fuga del cuadro) y La Virgen María adorando a la Sagrada Forma. Finalmente, las dos últimas salas, las salas 9 y 10, para terminar con un buen (y muy buen) sabor de boca nos ofrecen una experiencia única. Primero, la de apreciar la suntuosa desnudez de El baño turco en formato oval y con sus estudios preparatorios; y finalmente, la de contemplar los dos retratos de Madame  Moitesier, el que procede de la National Gallery de Londres y el de la Washington National Gallery, juntos. Finalmente, termina la exposición con el retrato de la Condesa de Haussonville procedente de la Frick Collection de Nueva York y un autorretrato del pintor a los 78 años.
Lo mejor: Una y otra vez La Gran Odalisca.
Comentario: No todos los días se tiene la oportunidad de ver en una misma exposición la obra de Ingres toda junta. Confieso que desde que el Museo del Prado hizo público que le dedicaría una exposición, lo tenía apuntado en mi agenda como un must de este invierno. Sabía que no me decepcionaría y así ha sido. Una experiencia inolvidable. No solo están sus mejores y más famosos cuadros, como La Gran Odalisca, Ruggiero libera a Angélica y El baño turco, sino que también están sus mejores retratos como los que dedica a Madame Rivière, Napoléon y Louis-François Bertin. Pero es que, además, esta exposición ofrece la oportunidad de apreciar retratos menos conocidos y que son exquisitos en la obra del pintor como el de la joven Condesa de Haussonville procedente de la Frick Collection de Nueva York. La disposición de las obras por orden cronológico también resulta un acierto, ya que la heterogeneidad de su obra hubiera hecho difícil su organización de cualquier otro modo. De hecho, para un historiador del arte, lo mejor siempre será la presentación de las obras de forma cronológica, algo que desgraciadamente no sucede a menudo. Aquí, realmente, se agradece y es un acierto. Se aprecia igualmente el esfuerzo del Prado por reunir obras de diversos sitios como el Museo del Louvre y el de Orsay, el Museo Ingres de Montauban, el Museo de Bellas Artes de Bruselas o las obras de la última sala qeu proceden de los Estados Unidos. Si tuviera que decir algo negativo, que siempre conviene ser sinceros en este punto, sería que el deleite es tan grande que uno se quedaría ahí durante horas, y es una pena que no haya asientos donde sentarse. Mucha gente se sentaba al terminar la exposición en el pasillo principal del Museo del Prado, exhaustos pero felices y con una sensación de bienestar producido seguramente por el disfrute de esta exquisita muestra.
Puntuación: Matrícula de Honor.
Datos prácticos:"Ingres", Museo Nacional del Prado, del 24 de noviembre 2015 al 27 de marzo 2016. Entrada 14 Euros (permite ver el resto del museo y otras exposiciones temporales). Horario L-S 10h-20h, D y Festivos 10h-19h. La audioguía cuesta 3.50 Euros pero aporta poco nuevo, si se leen los paneles explicativos de la muestra es suficiente.

Arte transparente: la talla del cristal en el Renacimiento milanés

Vaso con la historia de Noé
En pocas palabras: Una sala de la primera planta del Museo del Prado alberga hasta enero 2016 una selección de 27 piezas de cristal de roca tallado datadas a mediados del siglo XVI. La mayoría proceden de los fondos del Museo del Prado (de hecho, 14 piezas son parte del llamado Tesoro del Delfín que heredó Felipe V de Borbón) pero también hay algunas piezas interesantes que vienen de la colección de los Médicis (Museo degli Argenti de Florencia). 
Descripción: La muestra se divide en seis paneles. En el primer panel, "Arte transparente", se nos muestra una pieza de cuarzo hialino sin tallar cuyo objetivo es meramente didáctido en la medida en que sirve para que el público asimile la dificultad de la talla. El segundo panel, "Los vasos y sus tipos", se centra en cómo se realizaba la talla del cristal de roca. El panel describe las fases de la talla en los talleres familiares donde los cristallari se encargaban de la talla en hueco (arte grossa) y los intagliatori de la talla de las escenas (arte subtile) tanto en hueco como en relieve. La vitrina correspondiente a este panel exhibe piezas que representan animales fantásticos, relacionados con el mundo celestial y mágico desde la Edad Media. El tercer panel, "Una valoración extraordinaria", incluye diversas piezas con relieves inspirados en las Metamorfosis de Ovidio como la Fuente con la historia de Hermafrodito y camafeos de los Doce Césares del Taller de los Sarachi, hecha con cristal de roca, plata dorada, oro esmaltado, perlas y lapislázuli. El cuarto panel, "La mesa del Príncipe", sigue en la misma línea mostrando objetos procedentes de la colección de los Médicis como la elegantísima Columna triunfal de Tortorino, uno de los pocos artistas individuales conocidos. El quinto panel, "La familia Miseroni en su taller", se detiene en una familia, los Miseroni, cuyos miembros trabajaron durante varias generaciones en los talleres de Milán en la segunda mitad del siglo XVI. Del trabajo de los Miseroni destaca el Vaso con forma de dragón. Finalmente, el sexto panel, "Los artistas", hace hincapié en los artistas individuales que han trascendido en este campo como por ejemplo Tortorino, Annibale Fontana y la familia Sarachi. Destacan el Vaso con escenas del Génesis y Éxodo, el Vaso con la historia de Susana y Judit y la Copa de las cuatro estaciones del taller Sarachi. Tres piezas realmente exquisitas.

Columna triunfal

Fuente con la historia del Hermafrodito

 
Lo mejor:  Resulta difícil elegir una única pieza pues todas cuentan con un increíble trabajo de talla y son de una elegancia y refinamiento dignos de admiración. De modo que no elegiré una única pieza, me quedaré con la posibilidad de apreciar conjuntamente el Vaso con la historia de Noé, realizado en Milán y conservado en el Museo del Louvre, hecho de cristal de roca, oro esmaltado y rubíes, junto con un cuadro pintado por Blaise-Alexandre Desgoffe, pintado en el siglo XIX y también procedente del Museo del Louvre. 

Comentario:  La exposición es una buena ocasión para quienes desconocen el trabajo de la talla de cristal de roca porque así tienen la oportunidad de adquirir conocimientos básicos sobre su talla y también histórico-artísticos sobre piezas que destacaron en este campo. Quizás el aspecto más negativo sea que la disposición de las piezas resulta desordenada en la sala. Los paneles tienen números y siguen un orden, sí, y las explicaciones que incluyen son suficientes para adquirir o repasar los conocimientos que permiten el disfrute de la muestra, pero las piezas no están colocadas siguiendo un orden claro. Eso sí, han colocado las mejores piezas en vitrinas que permitían al espectador rodearlas y así admirar todo su contenido iconográfico, cosa que hay que agradecer, sobre todo porque permite admirar todo el programa iconográfico de piezas increíbles como la Columna triunfal o el Vaso con la historia de Susana y Judit (donde cada una de estas historias está en un lado diferente del vaso), por citar solo dos ejemplos. La exposición tiene además la particularidad de mostrar piezas exquisitas, todas ellas seleccionadas por su belleza, además de por la calidad de su talla o la inclusión de un programa iconográfico. El Museo ofrece al visitante la posiblidad de adquirir, sin coste, una tablet para desarrollar el contenido de cada pieza. 
Puntuación: Sobresaliente. 
Datos prácticos: "Arte transparente: la talla del cristal en el Renacimiento milanés", del 14 de octubre 2015 al 10 de enero 2016. Entrada 14 Euros para todo el Museo (incluye la posibilidad de visitar otras exposiciones y el Museo). Horario: L-S 10h-20h, D-Festivos 10h-19h. 


sábado, 21 de noviembre de 2015

Julio Verne: los límites de la imaginación

En pocas palabras: La excelente propuesta para el invierno de la Fundación Telefónica es esta exposición sobre Julio Verne y los límites de la imaginación; la  ocasión de apreciar los fondos que existen en Madrid sobre la obra de este autor francés que rompió las barreras de la imaginación.
Descripción: La exposición cuenta con una serie de instalaciones que se suceden una tras otra para adentrarnos en el mundo de las obras de Julio Verne. Empezamos viendo ejemplares de sus obras publicados en España para pasar a dos instalaciones: una que recoge todos sus personajes poniendo el énfasis en sus nombres (ya que a Julio Verne le gustaban los anagramas y utiliza éstos en los nombres de sus personajes), y otra que recoge la diversidad de los animales que jugaron un papel importante en sus obras (así, por ejemplo, una imagen de un calamar del tipo que utilizó en "Veinte mil leguas de viajes submarinos"). En la siguiente parte, se encuentran carteles de películas inspiradas en sus obras y una vitrina con inventos de la época como instrumentos náuticos, una máquina de diapositivas, una máquina para emitir mensajes en Morse, etc. Pasamos entonces a otra instalación que proyecta sobre un mapa del mundo las rutas de los viajes que se llevan a cabo en sus obras como la ruta de "Viaje al mundo en 80 días". Le siguen otras instalaciones sobre la riqueza del mundo del océano (incluye una escafranda y, por ejemplo, una maqueta de un barco procedente del Museo Naval de la época de Julio Verne), los hielos, los viajes en globo y por supuesto, los viajes a la luna que ocupan la parte final de la exposición con diversas instalaciones (destacan los carteles de viaje a la luna). Como datos curiosos, se informa sobre otros personajes que fueron aventureros o exploradores que lograron realizar los viajes que Julio Verne imaginó.
Lo mejor: Un panel de círculos blancos que forma una luna con sus cráteres recogiendo cada uno de ellos una forma imaginada por el hombre de ir a la luna: águila gigante, droga, gotas de rocío, ¿quién da más?

Comentario: El objetivo de la exposición tal y como se describe en el folleto (que no reparten por defecto, sino que hay que coger en la entrada antes de subir) es sumergir al espectador en el mundo de Julio Verne para que, como un explorador, pueda cruzar tierras, mares, cielos, desiertos helados y viajar a través del tiempo y del espacio. El problema es que las instalaciones se suceden sin que quede claro cuál es el recorrido, ni cuál es el objetivo final de la exposición. 
Con un título tan sugerente como "Julio Verne: los límites de la imaginación", el espectador espera mucho más y la exposición deja con hambre. Apenas se nos cuenta nada ni de la vida de Julio Verne ni de sus obras. Uno/a pasa por las instalaciones teniendo que buscar, a veces con esfuerzo como en la instalación de las formas de ir a la luna, el cartel con la explicación para entender lo que se está viendo. Con respecto a los fondos literarios, si resulta interesante ver ejemplares originales de sus obras editadas en España, es decepcionante comprobar que casi todo procede de fondos editados en castellano (hay muy poco editado en francés). Algunos objetos están puestos como setas, como la maqueta del barco que procede del Museo Naval de Madrid y que no representa un barco de sus obras sino simplemente un barco de la época. No hay un verdadero esfuerzo de traer objetos originales, parece un reciclaje de objetos que ya están en España y que simplemente se han reordenado. En este sentido, a pesar de que la exposición cuenta con instalaciones que son sugerentes y originales, el objetivo no está del todo conseguido. Da la sensación de que no pretendían hacer una retrospectiva sobre Julio Verne, sino reunir objetos curiosos, y hacer instalaciones que recogieran algunos aspectos de sus obras. También incluyen paneles que informan sobre exploradores o aventureros que llevaron a cabo los viajes que Julio Verne imaginó pero entonces, la exposición no debería llamarse Julio Verne. Eso sí, hay que reconocer que la especialidad de la fundación Telefónica es crear instalaciones que siempre están muy logradas y casi siempre resultan muy originales;solo por eso siempre merece la pena acercarse a la Fundación.
Puntuación: Aprobado raspado; está bien pero te quedas con muchas ganas de más.
Datos prácticos: Espacio Fundación Telefónica. Martes-Domingo 10h -20h. 6 noviembre 2015-21 febrero 2016. Entrada Libre.